Bueno, llegamos al final de la ruta 2025. Y antes que nada, gracias.

En serio. Gracias.

Gracias por leerme, por compartir, por debatir en los comentarios y por esos mensajes directos con preguntas que me dejaron pensando días. Gracias por acompañarme en esta aventura de traducir el caos tecnológico a algo que, con suerte, se parezca un poco al español. Han sido los mejores copilotos.

Y como es tradición en el cierre de cualquier buena temporada de serie, toca dejar un regalo debajo del árbol. Un último easter egg. La lección más importante que me dejó este 2025.

La Gran Fiebre del Oro de la IA

Este año fue… intenso. Fue la fiebre del oro de la Inteligencia Artificial. Todos querían la «pala mágica» (llámese ChatGPT-5, Claude 4 o cualquier nuevo LLM) para encontrar la veta de oro. Vimos cosas asombrosas, chispas de magia pura.

Y también vimos desastres espectaculares.

Vimos empresas comprando el motor V12 de un Ferrari (la IA más cara y potente) y tratando de montarlo, a la fuerza, en el chasis oxidado de un auto de 1990. ¿El resultado? Un montón de ruido, humo, vibraciones y un chasis completamente torcido. El auto no avanzó. De hecho, probablemente se desarmó.

El ‘Aha!’ de 2025: No es el Motor, es el Chasis

Y ahí está. El gran momento Neo-ve-la-Matrix de 2025. La lección que nos golpeó a todos en la cara:

La tecnología es fácil, los procesos son difíciles.

Nos enamoramos de la IA. Es sexy, es nueva, promete cambiarlo todo. Pero la IA es solo la punta de lanza. La verdadera batalla, la que definió a los ganadores de este año, no se libró en quién tenía el mejor prompt. Se libró en la «trinchera» de los procesos. En la carpintería «aburrida» pero vital de la arquitectura de datos.

Y aquí está el corolario, la frase que deberíamos tatuarnos para 2026:

La IA es poderosa, pero la arquitectura es lo que la hace confiable.

Una IA poderosa no arreglará tu caos. De hecho, una IA poderosa amplifica tu caos.

Si tus datos son un desorden, la IA te dará un desorden más rápido, más caro y con una confianza absolutamente aterradora. Si tus procesos internos son un laberinto de «siempre lo hemos hecho así», la IA solo se perderá contigo, pero a la velocidad de la luz.

Los que ganaron en 2025 no fueron los que compraron el motor de Ferrari. Fueron los que pasaron meses aburridos reforzando el chasis, cambiando las suspensiones y asegurándose de que los frenos funcionaran antes de siquiera pensar en la potencia.

Un Deseo para 2026

Así que mi deseo para ustedes en el próximo año no es que «usen más IA». Mi deseo es que se enamoren de sus procesos. Que se vuelvan obsesivos con su arquitectura. Que dibujen diagramas de flujo como si fueran mapas del tesoro.

Porque el futuro no lo construirán los que solo saben usar la pala mágica. Lo construirán los que saben dónde cavar. Y para eso, necesitas un mapa.

La IA es el hechizo. Pero la arquitectura… la arquitectura es el mago.

Gracias por un año increíble. Nos vemos en la siguiente aventura.

– Ones